jueves, 9 de enero de 2014

LAS TIC EN LA LOE Y EN LA LOMCE

LAS TIC EN LA LOE Y EN LA LOMCE



La mayoría de las leyes tienen buenas intenciones y las leyes relativas a la educación aún más, siempre y cuando no encontremos connotaciones políticas tendenciosas. La única fórmula para que una ley educativa tenga éxito es que se le dote de los recursos humanos y materiales necesarios para llegar a buen término y ese problema reviste especial complejidad en nuestro país donde, por un lado, el gobierno central pretende unificar criterios y objetivos pero, por otro lado, las Comunidades Autónomas tienen delegadas las competencias para desarrollarlos, creándose desigualdades entre alumnos según el lugar donde desarrollen su formación.
Este hecho requiere especial importancia en el uso de la TIC en las aulas. A lo largo de nuestra geografía podemos encontrar Centros con un avanzado uso de las nuevas tecnologías, otros con una dramática carencia de estos recursos y otros que disponen de ellos pero carecen de de la intención o la formación adecuada para utilizarlos.
Una adecuada Ley de Educación debería establecer unos recursos y objetivos mínimos a alcanzar en cualquier Centro de nuestro país y este aspecto, en el campo de las TIC, no es contemplado ni por la LOE ni por la LOMCE.
La LOE establecía, como uno de los principios de la educación, la garantía del acceso de todos a las tecnologías de la información y la comunicación. Recogía asimismo, para las distintas etapas educativas, la utilización responsable de estas tecnologías como principio pedagógico y como objetivo educativo. Por otra parte, también reconocía la necesidad de que los Centros contasen con la infraestructura necesaria para promover la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, así como la necesaria formación del profesorado en este campo.
Todos hemos podido comprobar como la anterior declaración de principios se ha quedado precisamente en eso, en sus principios. La existencia de recursos informáticos suficientes para todos los alumnos ha quedado supeditada a los reducidos créditos que cada Centro ha querido destinar al desarrollo de las nuevas tecnologías. Algunos Centros han creado aulas informáticas con ordenadores de relativa actualidad donde, por turnos, las diferentes clases asistían a no demasiadas sesiones semanales de informática o idiomas. Otros Centros ni siquiera han podido llegar a contar con estos recursos. Por lo que durante el periodo de vigencia de la LOE ni profesores ni alumnos han tenido la posibilidad de acceder adecuadamente a la evolución tecnológica desde las aulas, ya sea por falta de medios o por falta de formación. Podemos decir que los avances tecnológicos se han ido adquiriendo voluntariamente y, por tanto, de forma desigual, desde el ámbito familiar.
La LOMCE viene a dar un tratamiento a las TIC muy similar. Si bien comienza exponiendo que se deben paliar las desigualdades producidas en la etapa anterior, se le menciona en diferentes apartados con frases tan sorprendentes como  "Las TIC como herramientas complementarias de aprendizaje" "... servirán de refuerzo y apoyo en los casos de bajo rendimiento".... Parece dar a entender que situando a los niños que van mal delante del ordenador se resolverán sus problemas. Las TIC no son la panacea que vienen a solucionar los problemas educativos de los niños que van mal. Son un recurso más, como el libro de texto, que va adquiriendo una importancia vital en la formación del alumnado.
Si buscamos en otros apartados, encontramos más de lo mismo: "apoyo", "recuperación", "complementarias". No se acomete el asunto de forma resolutiva, se sigue hablando de las TIC como algo accesorio en la enseñanza, sin definir objetivos mínimos ni necesidades de formación para profesores y alumnos. No se establece la premisa básica de “un ordenador por alumno en el aula”, refiriéndonos al aula habitual de clase, no a las antiguas aulas de informáticas compartidas. No se contemplan unos conocimientos informáticos mínimos a alcanzar desde los primeros cursos de educación primaria. No se habla de un PLE, o “entorno virtual de aprendizaje”. En definitiva, la LOMCE no supone un salto cualitativo en el cada vez más trascendental uso de las TIC.
Una adecuada Ley de educación debería cambiar el concepto del uso de las nuevas tecnologías, comenzando por cambiar el nombre de TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) por el de TAC (Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento), dándole un carácter más específico y enfocado a la enseñanza. Sería necesario crear un entorno virtual de aprendizaje en cada Centro, en cada aula, que sería esa nube o conjunto de aplicaciones Web que se utilicen para desarrollar los proyectos o programas educativos que se definan. Profesores y alumnos formarían parte de este entorno virtual de forma activa, favoreciendo las relaciones horizontales en el aula y reduciendo las desfasadas relaciones unidireccionales profesores-alumnos.
Para todo ello hace falta un fuerte impulso en la adquisición de medios informáticos, que cada Centro tenga un dominio propio, que se disponga de cuentas de  correo electrónico, cuentas en twitter, blogs de alumnos, cuadernos digitales, etc… y, sobre todo, que el acceso para cada alumno sea diario y desde el pupitre que utiliza todos los días en clase.

No necesitamos una nueva Ley cada vez que se produzca un cambio de gobierno, necesitamos que los propósitos recogidos con grandilocuentes frases se conviertan en realidades en las aulas.

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